En un torneo con 48 selecciones, el éxito no se logra llenando el campo solo de atletas de 20 años que corran sin parar, ni tampoco de veteranos de 38 que ya no aguanten el ritmo físico. El equilibrio es la clave.
La edad promedio general de los futbolistas inscritos para este Mundial ronda los 26.5 años. Es la edad de la plenitud física combinada con la madurez competitiva.
Existe un grupo de mediana Edad – 27 a 32 años que es temible ya que se dice es aquí es donde se ganan los campeonatos. Representan aproximadamente el 40% de los jugadores. Son futbolistas que ya pasaron por la inexperiencia de la juventud, tienen cientos de partidos en la espalda, saben manejar la presión de un estadio lleno y su cuerpo aún rinde al máximo nivel.
También está la Inyección de energía por juventud – 18 a 24 años, que son el motor del equipo ocupando más o menos un 35% de las plantillas. Ellos aportan frescura, velocidad, rebeldía y no le tienen miedo al fracaso porque juegan con la soltura del que está empezando.
Otros integrantes importantes son la voz en el vestuario, los veteranos – 33 años o más, que representan entre el 10% y 12%. Aunque muchos ya no juegan los 90 minutos de cada partido, su rol es estabilizar las emociones del grupo, aconsejar en momentos de crisis y saber cuándo enfriar o acelerar un juego.
Y completando el equipo intergeneracional en edad avanzada se encuentran los Directores Técnicos o Entrenadores; su promedio de edad en el banquillo se sitúa en los 53 años. El entrenador más joven del torneo ronda los 38-40 años, mientras que los más experimentados superan los 65 o incluso 70 años. Son los estrategas que miran el tablero desde fuera con la cabeza fría.
Esta integración de generaciones es la que da coherencia a los equipos y fortaleza ante la expectativa de alcanzar el ansiado título de Campeón del Mundo.
#Saludos #Entrecanos,



