
De la pluma y con la autorización de: María Carolina Repetto García
Hacía días que Javiera y su hermana Magdalena pensaban hacer su torta favorita. Hasta habían soñado que se comían un gran pedazo. Como eran tantas sus ganas, Javiera le pidió a su mamá que las acompañara a comprar los ingredientes al almacén de la esquina.
Al volver, dejaron los ingredientes sobre la mesa y, de repente, notaron con gran sorpresa que estos se alejaban. Las hermanas, sin dudarlo, corrieron detrás de ellos y, al salir al patio, vieron que cada uno se fusionaba con algún elemento del paisaje.
La CREMA, formaba parte de una nube gorda que estaba en el cielo.
El AZÚCAR FLOR, muy fina, volaba creando un gran camino de nubes en forma de trencito.
Las PAPAYAS jugaban a la ronda con las hojas y también cantaban.
Y los MERENGUES, saltaban a la cuerda con un grupo de piedritas cerca de las papayas que daban vueltas y vueltas.
Después de este verdadero espectáculo, Javiera y Magdalena entraron a la casa y se sentaron a pensar sobre lo que habían visto. Algo tenía que significar, sólo les faltaba descubrirlo… Las niñas querían saber, a toda costa, por qué los ingredientes se habían ido. Pero sobre todo, querían convencerlos de regresar y lograr así, hacer esa torta que tanto les gustaba.
De tanto pensar, no se dieron cuenta que había llegado la noche. Las niñas, entonces, se fueron a dormir como lo hacían todos los días a esa hora. De más está decir que Javiera y Magdalena soñaron con los ingredientes, pero no pudieron preguntarles nada. Una vez despiertas, corrieron al patio para ver si la crema, el azúcar flor, las papayas y los merengues seguían ahí. Pero ya NO
estaban.
Se fueron muy lejos-, les dijo su amigo pajarito al saludarlas como todas las mañanas.
Las niñas estaban tristes y su mamá, al verlas así, les dijo:
-Hagan otra torta diferente. Esta vez yo las acompañaré para que los ingredientes no se vayan y, para asegurarnos, cerraremos puertas y ventanas.
Siguiendo el consejo de su mamá, las niñas hicieron una torta en forma de árbol. Les quedó muy bonita porque la adornaron con dulces y estrellitas de colores…
Pero Javiera no quiso comer pensando en la torta de merengue con papayas… Esa noche, Javiera antes de dormir se acordó de nuevo de los ingredientes y soñó que le decían:
-Niña, nos escapamos porque una de las papayas nos invitó a su fiesta de cumpleaños. Estamos seguros que pronto podrás hacer una rica torta de merengue con tu hermana porque ya la celebramos y no nos volveremos a escapar.
Al otro día, las niñas y su mamá se levantaron muy temprano para hacer juntas una nueva torta. Claro que esta vez, apenas la terminaron empezaron a comérsela, porque se podía esperar cualquier cosa de los ingredientes…podrían tener otro cumpleaños…
Y colorín colorado…
#Saludos #Entrecanos,



